domingo, 25 de mayo de 2008

Museos

Los museos quizás sean lo más atractivo de París. En general, no soy muy amigo de visitarlos. No sé mucho de arte, en todas sus expresiones: pinturas, estatuas, exposiciones. Y menos amigo soy de sustraer lo ajeno...

Centre Pompidou: estructura super moderna. De afuera no tiene la apariencia de lo que realmente es. Adentro hay cines, una biblioteca increíble, centro multimedia y exposiciones de arte.

Los tickets se pueden comprar para ciertos sectores, o para todas juntas. Con Luigi y Rafa compramos el boleto para el centro de arte moderno.

Muy prolijas y bien cuidadas, las obras se exhiben allí por el quinto piso. Nos tocó ver la expo permanente de Louise Borguoise, muy loca. Demanda mucho tiempo visitar todo, realmente. Pero es altamente recomendable.

Después de 2 horas nos cansamos y bajamos a la explanada a tomar mate, con paninis y crepes de nutella y banana, ja.


Musée d’Orsay: me tocó ir un martes, día en que era el único museo abierto en la ciudad. Entre otras obras, aquí se encuentran frescos de Monet, Van Gogh, Gauguin y otros pintores famosos del Impresionismo.

Impresionismo me dio ver la cantidad de cámaras fotográficas retratando los retratos. Sí, aquí la gente paga para sacarse una foto con su cuadro preferido. Será tarea de ellos verlas plácidamente en su hotel.

Realmente es fastidioso convivir con los grupos de turistas. Hay de todos los colores: japoneses, chinos, yankees y los que vamos solos.

Amigo, ármese de paciencia: París, con 6 millones de turistas anuales, en la ciudad más visitada del mundo.


Louvre: gigantesco por donde se lo mire. Se necesita una vida para conocerlo de pe a pa. Elegimos las pinturas italianas, las esculturas griegas y los jeroglíficos, momias y otros elementos egipcios. Ningún francés, vio?

El cuadrito de “La Gioconda” posa, una y otra vez, ante las cámaras de los turistas ávidos de coleccionar fotos. Mirarlo detenidamente, apreciarlo, quedará para otra visita. Tengo la sensación de que en cualquier momento, La Gioconda saldrá del cuadro para firmar autógrafos y dar una conferencia, explicando qué carajo hace allí.


Me quedé con ganas de ir al Museo Rodin -estaba cerrado-, donde se puede ver en exposición la vida de Camille Claudel, hermana del poeta, dramaturgo y diplomático francés Paul Claudel, y amante de Auguste Rodin, autor de “Las puertas del Infierno”. Viviría encerrada en un manicomio 30 años, del cual nunca salió. Su obra fue rescatada algunos años después.

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