Aterricé en Madrid y de inmediato me expuse a la primera sanción: un chofer de bondi interno me alertó q si prendía mi pucho donde estaba parado (entiéndase, 12 horas sin fumar) me podrían cobrar 300 euros de multa. Zafé.
La entrada fue simple y rápida, cosa que no esperaba. Un oficial cara de sueño y no tengo ganas de laburar me selló la entrada. A la mierda con las suspicacias! no le tenía miedo a ello, sí a Londres...
De allí a esperar la conexión a París. No compré nada en el aeropuerto. Recién llegadito se me hizo imposible no convertir la moneda, pero de inmediato lo olvidé.
Partí hacia París. Llegué 10.30 y mientras esperaba las valijas, vi la silueta de Rafaela, mi amiga brasilera, quien me alojaría los primeros días. También iría Agathe, mi amiga francesa, aunque a ella tardé más en encontrarla.
Abrazo con la Rafa, y cuando volvíamos de fumar un cigarrito, apareció la blonda parisina en escena.
Otro efusivo abrazo, y hacia la ciudad nos fuimos.
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