viernes, 13 de junio de 2008

Aprendiendo de la historia

Berlín encierra muchos misterios, verdades y mentiras, relacionadas con el nazismo. Venir a esta ciudad y no meterse en las entrañas de la cruel historia sería un pecado.

El domingo paseamos por los lugares clave de esta ciudad. La Puerta de Brandenburg, emblema nazi; allí cerquita, el Reichstag, donde el Fuhrer daba sus discursos arengando a las masas a liquidar todo lo que no sea ario. Luego, una especie de recordatorio a las víctimas judías, hecha por un yankee. Son como tumbas con pasillos angostos, donde la idea es recrear el agobio que sufrieron durante esa época.

Seguimos para el muro, el check point Charlie -frontera emblemática de la Guerra Fría: de una lado, USA; del otro, URSS-. Allí mismo me enteré que Berlín occidental fue una isla, ya que los rusos la cercaron. Reagan, al visitar esta ciudad, dijo: "Berlín occidental es una isla de democracia en medio de un mar de comunistas". Hoy la repdroducción es para que los turistas se saquen fotos con "soldados" de los aliados.

Lo que más me impresiona es ver cómo está Berlín hoy: ha sido tan devastada y bombardeada, dividida y opresiva, y sin embargo, hoy camina. Porque dejaron atrás la historia negra, se fueron regenerando como nación, y hoy son potencia mundial. Pusieron ladrillo tras ladrillo para reconstruir los edificios demolidos por las bombas, conservan gran parte del muro intacto;

Sin embargo, me sigue llamando la atención el constraste entre muro y un edificio modernoso de Sony; enfrente, un cartel de Coca-Cola. Tal como se ve en "good bye Lenin".

En este sentido, el de mirar para adelante, ojalá algún día podamos parecernos un poquito, o tomar el ejemplo. Que los que hicieron mierda Argentina tengan su merecido juicio, que se pudran en la cárcel, y basta de hablar de dictaduras pasadas...

así podemos acabar con las del presente.

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